I. Los Productos Comestibles Ultraprocesados:
¿qué estamos comiendo realmente?

No es lo mismo un comestible que un alimento.

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1. No es lo mismo un comestible que un alimento. El hecho de que un producto elaborado por medio de un proceso industrial se pueda comer, no necesariamente hace de este un alimento. A lo largo de la historia, el ser humano ha intervenido los alimentos que la naturaleza brinda para desarrollar productos comestibles, y esto hace parte de la cultura humana. En este momento, los procesos de transformación han ido demasiado lejos y pueden hacer daño a la salud. Es el caso de los Productos Comestibles Ultraprocesados, que ya no son alimentos. En este momento, los procesos de transformación han ido demasiado lejos y pueden hacer daño a la salud. Es el caso de los Productos Comestibles Ultraprocesados, que ya no son alimentos.

2. Esta intervención se ha realizado a través dos procedimientos tradicionales: la agricultura y la cocina. En el primer caso, la intervención sobre la organización de los cultivos ha terminado en procedimientos complejos de biotecnología (de los cuales el primero y más antiguo en el campo agropecuario ha sido la transformación de la leche animal en productos lácteos) y de cambios genéticos con intervención sobre las semillas (productos transgénicos). Una tercera forma de transformación de alimentos originales, es actualmente la obtención de productos comestibles ultraprocesados (PCU), a través del desarrollo industrial. Ésta última, hace parte de la producción de comestibles que hacen dañoa a la salud. .

3. Los productos ultraprocesados son formulaciones industriales elaboradas a partir de sustancias derivadas de los alimentos o sintetizadas de otras fuentes orgánicas.

La mayoría de estos productos son pobres en el contenido de alimentos enteros o no contienen ninguno. Vienen listos para consumirse o para calentar y, por lo tanto, requieren poca o ninguna preparación culinaria.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Azúcares de rápida absorción y biodisponibilidad
en forma de glucosa.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Lípidos saturados e hidrogenados que no tienen vías metabólicas para ser procesados en el organismo.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Componentes sintéticos que modifican las condiciones metabólicas y endocrinas de las personas, con consecuencias funcionales en todos los niveles del desempeño de la vida.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Alto contenido de sodio debido a la adición de grandes cantidades de sal, necesaria para extender la duración de los productos e intensificar su sabor o incluso para encubrir sabores indeseables procedentes de aditivos o de sustancias generadas por las técnicas usadas en el ultraprocesamiento.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Grasas resistentes a la oxidación, pero que tienden a obstruir las arterias por las que circula la sangre dentro del cuerpo.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Aceites vegetales naturalmente ricos en grasas saturadas y las grasas hidrogenadas, que, además de ser ricas en grasas saturadas, contienen también grasas trans.

¿Qué ingerimos a través de los PCU?

Estabilizadores, emulsificantes y solventes.

Los comestibles ultraprocesados tienden a ser muy pobres en fibras, las cuales son esenciales para prevenir enfermedades cardíacas, diabetes y varios tipos de cáncer. La ausencia de fibras se debe a la ausencia o presencia limitada de alimentos naturales o mínimamente procesados en esos productos. Ese mismo hecho hace que los alimentos ultraprocesados también sean pobres en vitaminas y minerales, esenciales para la vida sana.

II. Consumo de comestibles ultaprocesados:
un peligro latente en la salud de las niñas,
niños y adolescentes

La obesidad y el sobrepeso no son un problema estético, son una urgencia de salud pública.

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Los productos comestibles ultraprocesados, que constituyen hoy en día una porción importante de la dieta corporativa a la que está sometida la mayoría de la población (que compra sus productos en almacenes cuyos proveedores son industriales), se inscriben en una forma de consumo que suministra energía calórica sin establecer aportes nutricionales básicos para una vida sana. Estos aportes calóricos únicos y excesivos modifican las capacidades metabólicas de los organismos, y afectan las condiciones de salud de los seres humanos. Esto ha generado consecuencias funcionales en los niveles de desempeño de la vida; así, la obesidad ya no es un padecimiento ligado al sobrepeso sino un padecimiento funcional que se acerca más al trastorno metabólico generalizado, lo que ha generado acepciones como diabesidad, conducentes a designar un conjunto de signos y síntomas de malnutrición adversos al desempeño vital sano.


Según el Banco Interamericano de Desarrollo, el consumo creciente de PCU constituye un grave problema de salud pública en nuestro país.


De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia (Ensin 2010), el 51,2% de la población adulta padece obesidad. En la población entre 0 y 4 años de edad el 5,8%

tiene exceso de peso (sobrepeso u obesidad). Esta cifra es mayor en la población entre 5 y 17 años, en la que el 17,5% tiene exceso de peso. Lo anterior significa que hay una significativa población de niñas, niños y adolescentes que sufren obesidad y se exponen a las enfermedades crónicas no transmisibles relacionadas. Es decir, el problema no es de estética sino de salud.

La obesidad en la infancia y la adolescencia tienen consecuencias para la salud tanto a corto como a largo plazo. Los efectos más generales del sobrepeso y la obesidad infantil, que a menudo no se manifiestan hasta la edad adulta, son:

-Enfermedades cardiovasculares (principalmente las cardiopatías y los accidentes vasculares cerebrales)

– Diabetes

-Trastornos del aparato locomotor, en particular la artrosis; y ciertos tipos de cáncer (de endometrio, mama y colon).

Según la OMS, cada año mueren a consecuencia del sobrepeso y la obesidad por lo menos 2,6 millones de personas.

III. La publicidad es un elemento que determina en la
decisión de consumir un comestible
ultraprocesado en lugar de un alimento

de los mensajes publicitarios en la franja infantil del 29 de julio de 2012, en uno de los grandes medios de comunicación, estaba relacionado con alimentos ultraprocesados (2012)

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IV. ¿Cómo influye la publicidad de productos
comestibles ultraprocesados en la mente de niñas,
niños y adolescentes

Las estrategias de mercadeo, también son formas
de imposición de consumo.

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Un estudio piloto de la U. Javeriana del 2012 arrojó que el 96%,43 de los mensajes publicitarios en la franja infantil del 29 de julio de 2012 de RCN Televisión estaba relacionado con alimentos ultraprocesados y el 3,57%, con alimentos no procesados.

Según el instituto brasileño Alana, una organización de la sociedad civil que ha emprendido una lucha contra la publicidad dirigida a niñas y niños en Brasil, el bombardeo publicitario sobre los niños y las niñas impone reglas de cómo se debe ser, qué se debe poseer y a quién debe parecerse para llegar a ser aceptado socialmente. Así, poco a poco, el niño o la niña empieza a definirse por lo que tiene y por lo que consume, y no por lo que es cómo niño o niña. Es decir, no es visto como una persona que tiene derecho de ser protegida, sino como un objetivo para el consumo.

Se genera,entonces un vacío íntimo que el niño trata de llenar con productos y servicios, la mayoría de las veces, superfluos.

Así mismo Alana reitera en su investigación titulada “Por qué la publicidad perjudica a los niños”, que para el marketing lo importante es encontrar argumentos que convenzan a las personas –incluso a niñas y niños- a adquirir el producto. “Si lo que quieren es vender alimentos infantiles industrializados y obesogénicos, usan toda su habilidad para estimular al niño a comer.

Y para que no se le acuse de vender alimentos que no son sanos, suelen agregar frases de que son “alimentos enriquecidos o naturales”, o “que hay que hacer ejercicio”.

Otro aspecto a resaltar, que se configura como una estrategia de marketing para promocionar el

consumo de comestibles ultraprocesados, y que incide directamente en la mente de las niñas, niños y adolescentes, son las técnicas promocionales y su relación con la obtención de premios y de estatus sociales.

Según refiere Alana, en razón de los premios dados en promoción, el niño, niña o adolescente quiere una merienda o un dulce porque con él le van a regalar un premio. Esa persona, condicionada de esa manera, tiende a asociar la comida a la idea placentera de que, junto con ella, vendrá una recompensa, y así se desplaza el interés de la comida por el interés del juguete, dañando la percepción en los niños de los valores afectivos y los nutritivos.

Para Hernando Salcedo, coordinador de la línea de Nutrición de FIAN Colombia, las estrategias de mercadeo también son formas de imposición de consumo, basadas en la experiencia, que dejan una huella compensatoria imborrable en los consumidores. Es así como el contacto precoz con sustancias contenidas en los Productos Comestibles Ultraprocesados como la glucosa, completan la estimulación de un circuito bioquímico en el que los mecanismos neurofisiológicos de recompensa determinan el impulso de consumo, tal y como si se tratara de un fenómeno adictivo: operando a través de formas primarias del cerebro para determinar la
necesidad de un comestible como si fuera indispensable para la vida.

V. Así es como la publicidad de ultraprocesados
vulnera el derecho a la alimentación adecuada
de la población infantil

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Inciden para que cambien los hábitos alimentarios
de las niñas, niños y adolescentes.

Afecta la soberanía alimentaria de los pueblos debido
a la promoción de dietas homogenizadas por la industria.

Encubren las carencias nutricionales
ocasionando un consumo desinformado.

Activan las bases adictivas del consumo precoz de azúcares
avivando el consumo a través de la manipulación.

Persuaden y no informan sobre los
riesgos en la salud por su consumo.

La adecuación del marco legal y/o normativo es una de las principales obligaciones de los Estados para garantizar los derechos humanos. Entre ellos, se encuentra el derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas (en adelante, DHANA). Existen muchas formas como se puede poner en riesgo, amenazar y violar este derecho. Una de ellas son las violaciones asociadas a la publicidad y el mercadeo de productos comestibles ultraprocesados dirigidos a niños, niñas y adolescentes (en adelante, NNA).

Particularmente, cuando se trata de NNA, sujetos de especial protección constitucional, existe un interés superior que exige que todas las actuaciones de las autoridades públicas estén dirigidas a garantizar sus derechos (Corte Constitucional, 2009). Uno de los principales problemas relacionados con los derechos de NNA está relacionado con la alimentación no saludable que aumenta el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas no transmisibles (en adelante, ECNT), que actualmente son la principal causa de muerte en el mundo (FAO y OPS, 2017, p.100).

Los productos comestibles ultraprocesados, que constituyen hoy en día una porción important

de la dieta corporativa a la que está sometida la mayoría de la población (que compra sus productos en almacenes cuyos proveedores son industriales), se inscriben en una forma de consumo que suministra energía calórica sin establecer aportes nutricionales básicos para una vida sana. Estos aportes calóricos únicos y excesivos modifican las capacidades metabólicas de los organismos, y afectan las condiciones de salud de los seres humanos.

Las transformaciones culturales asociadas a esta publicidad y consumo, tienen un correlato en las transformaciones negativas que otros eslabones del proceso alimentario experimentan en países donde, sus Estados, poco hacen por respetar, proteger y garantizar el DHANA. A manera de ejemplo, la homogeneización de las dietas y falsas creencias relacionadas con la alimentación, pueden estar vinculadas (como desencadenante o consecuencia) a la reducción de la variedad y diversidad alimentaria de una sociedad y, extensivamente, a la destrucción de economías locales/regionales/nacionales, prácticas, saberes tradicionales y bienes naturales asociados a la producción, transformación y consumo alimentario.

VI. La alimentación de niñas, niños y
adolescentes en los entornos escolares

¿Qué está pasando realmente?

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FIAN Colombia, con ayuda de la organización nacional RedPapaz, visitó instituciones educativas de primaria y secundaria en cinco ciudades del país (Bucaramanga, Cali, Popayán, Pasto y Cartagena) para conocer cómo en el entorno escolar la promoción del consumo de ultraprocesados, a través de publicidad y estrategias de marketing, interfiere en los hábitos alimentarios de niñas, niños y adolescentes.

Para ello hablamos con rectores, rectoras, y personas encargadas de la alimentación en las instituciones académicas, quienes nos contaron las dificultades que implica para una alimentación sana el consumo y promoción de estos productos.

Por petición de las fuentes entrevistadas, sus nombres no se mencionan.

“Normalmente en los colegios, la alimentación está tercerizada y básicamente la tienda escolar, que es donde se debería promocionar la nutrición adecuada. La alimentación es un negocio y la publicidad hace parte de ese negocio”.

Fundación Educativa Juan Pestalozzi en Cali.

“Cada vez más, los padres no tienen tiempo para preparar los alimentos a los hijos y una opción para llenar la lonchera del hijo es el empaquetado y la publicidad ha influenciado mucho en la decisión de los padres de preferir comprar que a preparar”.

Fundación Educativa Juan Pestalozzi en Cali.

“Es común encontrar productos comestibles ultraprocesados en entornos escolares en Bucaramanga pero parte del acompañamiento que hacen los colegios es asesorar para que los niños elijan lo menos industrializado”.

Escuela Normal Superior de Bucaramanga.

“[Es necesaria] Una política pública que además de regular la publicidad de estos productos sea además coherente con la pedagogía y enseñanza de los buenos hábitos alimentarios para que los niños sean los únicos de exigir una buena alimentación”.

Escuela Normal Superior de Bucaramanga.

“La división de la sociedad en clases sociales también ha influenciado en la elección de los alimentos para los niños, ellos por tener un status social quieren la comida de moda, la ropa de moda, el juguete de moda y eso hace que su alimentación sea así”.

Red PaPaz Valle del Cauca.

“Los colegios no tienen la preocupación de qué realmente se les vofrece a los niños va través de las tiendas escolares y la promoción de la publicidad de estos alimentos no saludables”.

Fundación Educativa Juan Pestalozzi en Cali.

“Los niños tienen ya interiorizado una cultura del empaquetado y embotellado; sin embargo, en Cauca se ha tratado de implementar medidas que generen mayor acercamiento con lo natural como la promoción de la quinoa”.

Colegio Colombo Francés.

“Existen malos hábitos alimentarios en los niños pero parte del problema son los medios de comunicación quienes influyen para que se consuma más estos productos y no preferir la cocción”.

Escuela Normal Superior de Bucaramanga.

VII. En Colombia, NO EXISTE ninguna
regulación de la publicidad de comestibles
ultraprocesados dirigida a NNA

Una adecuada garantía del derecho humano a la alimentación y nutrición adecuadas (DHANA) requiere la existencia de políticas públicas por parte de los Estados.

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Javier Lautaro Medina

Fian Colombia

Una adecuada garantía del derecho humano a la alimentación y nutrición adecuada (DHANA) requiere la existencia de políticas públicas por parte de los Estados. La complejidad del tema alimentario, dada por las múltiples relaciones de intercambio, comercialización y consumo y por las particularidades de los sujetos individuales y colectivos que nos alimentamos, implica que estas políticas se concentren en variados temas que van desde la protección a la producción propia hasta la regulación de la forma y contenido en los que llegan los alimentos a los hogares.

En este orden, en los últimos años ha sido relevante preguntarse por la relación entre la publicidad y la garantía del DHANA para niñas, niños y adolescentes (NNA). En efecto, los la alta ocurrencia de muertes por enfermedades crónicas no transmisibles y el aumento en los índices de obesidad infantil en todos los países, ha llevado a organizaciones como la OMS y OPS a pedir a los Estados un mayor papel de control respecto de la publicidad dirigida a incitar el consumo de determinado de cierto tipo de productos en este grupo poblacional: respecto de NNA se trata de construir una política pública sobre el tema, prohibir el uso de técnicas de mercadeo para promocionar productos con alto contenido de grasas, azúcares o sal y especificar las diferencias entre alimentos que pueden promocionarse –naturales- y aquellos que deben prohibirse.

En Colombia estamos todavía en mora de seguir estas recomendaciones. En nuestro país, según datos del 2011, el 5,2 % de las niñas y niños entre 0 y 4 años tenía sobrepeso u obesidad (con un 20,2 % en riesgo) y el 17,5% de los NNA entre 5 y 17 años tenía exceso de peso, sumado a que entre 2000 y 2013 pasamos de consumir de 73,7 a 92,2 kilogramos per cápita de productos comestibles ultraprocesados, es decir, con altos contenidos de grasas, azucares y sal, hecho que sin duda aumenta la prevalencia de la obesidad y las enfermedades crónicas.

No obstante a la problemática, todavía estamos retrasados en desarrollar una política pública adecuada: en lo que respecta a la normatividad actual esta privilegia una mirada desde los consumidores –que es importante-, pero no tiene una perspectiva de derechos de NNA. De esta forma, regula mucho más la publicidad engañosa como aquella que no cuenta con las calidades ofrecidas que la necesidad tajante de prohibir la publicidad de cierto tipo de productos; esta no es específica a los productos alimenticios y no involucra a todos los actores que participan de la producción, comercialización y mercadeo de estos productos.

Una mirada restrictiva desde el comienzo tiene como consecuencia que las medidas, las instancias y la garantía de derechos sean

precarios. Para Fian Colombia es importante que se estructure una política pública que cuente con un plan de acción estructurado que identifique actores y responsabilidades y su colaboración armónica, que tenga como prioridad el goce efectivo del DHANA, que su construcción sea participativa y que garantice la exigibilidad del derecho por parte de la ciudadanía. En este sentido, consideramos que una primera medida es la adopción de un marco legal para presentar al Congreso de la República. Un proyecto que:


• Regula la publicidad de productos comestibles ultraprocesados dirigidos a NNA y que incluya a todos los sujetos que comercialicen, fabriquen, importen y suministren dichos productos, las personas responsables de la publicidad, promoción y patrocinio por cualquier medio y todos los ámbitos en los que este grupo pueda verse enfrentado a estrategias de mercadeo.
• Establece como conductas sancionables toda forma de publicidad, promoción, patrocinio, comercialización o mercadeo de productos comestibles ultraprocesados dirigida a niñas, niños y adolescentes.
• Establece la forma en que debe presentarse la información sobre los ingredientes y aditivos que contienen estos productos.
• Ordena que en los reglamentos técnicos y disposiciones administrativas se diferencia claramente entre alimentos y productos comestibles ultraprocesados.
• Establece instancias públicas de regulación y control y el regimen sancionatorio para quienes infrinjan sus disposiciones.
• Garantiza la participación de la sociedad civil y un sistema confiable de quejas y denuncias.
• Establece otras acciones de promoción de la alimentación saludable.


La tarea no es sencilla, pero no imposible. Tampoco la ley lo es todo y se requiere que posterior a su promulgación exista el compromiso de las entidades públicas para implementarla: la creación de un entorno legislativo favorable es un primer paso, y en ello, el legislativo colombiano puede aportar a la garantía del DHANA.


Referencias

Encuesta Nacional de la Situación Nutricional en Colombia, 2010.
Panorama de la Seguridad Alimentaria y Nutricional en América Latina y el Caribe 2016. Sistemas alimentarios sostenibles para poner fin al hambre y la malnutrición. MOS & OPS.
Recomendaciones de la Consulta de Expertos de la Organización Panamericana de la Salud sobre la promoción y publicidad de alimentos y bebidas no alcohólicas dirigida a los niños en la Región de las Américas, 2011.

¡ Apoya el proyecto de ley radicado en el congreso de Colombia que busca regular la publicidad de comestibles ultraprocesados dirigida a niñas, niños y adolescentes !

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